jueves, marzo 06, 2014

El closet nunca tuvo puertas

Que no se me pierda madre, el sueño de esta noche de campanas, ni me cantes marañas al oído, ni me quieras como nadie. No te levantes de la silla donde cuentas las goteras y los ladrillos rotos, ni vuelvas a meterme al coche dormida porque no aprenderé nunca a despertarme.
No mires para atrás que no sonrío mas que dos o tres veces y la fuerza, no escuches ni mi llanto ni los pequeños ruidos de la casa a medio terminar. Sigue en cambio pensando en mí cuando era buena, cuando todo volvía de tu mano, cuando pequeña me infectaba de soledad, de vida y de palabras.
Si se me pierde el sueño madre, a quien voy a contarle del veneno, quien va a recomponer mi nido, mi bicicleta, mi asombro. Tu sigue caminando madre, despacio si es preciso, incluso con muletas y cuando puedas mírame, como a veces soy fuerte y que sonrío.

martes, diciembre 31, 2013

Uno más

Celebro nuevamente por rutina y con frió. Tomada de tu mano como buena costumbre y miramos el cielo brumoso, la gente gritando, los planes de bodas ajenos.
Celebramos con mis ritos y un poco con los tuyos y bebemos sidra y té caliente mientras se aprietan nuestros guantes y nuestros descalabros.
Un barco navega a pocos metros fiordo adentro y su carga de luces alegra miles de ateridas almas que con nosotros celebran y mientras tu sonríes a mi se me olvida un poco lo lejos que estamos de casa.

viernes, octubre 18, 2013

Te odio no te odio

Me estalla entre las manos esta risa debajo de las sabanas amarillas, el milagro de amar lo que he perdido y de continuar llorando cada sábado. Revienta otra vez tanta imprudencia y un estallido hueco me llena de silencio.
Yo que estaba tan llena de sol y de antioxidantes esta mañana y que hace solo seis semanas pensaba en el dolor como amuleto. Ahora en cambio me parece que no ha valido de nada la tradición que me empeño en explicarte, las verdades a medias y la culpa de empezar a quererte e inmediatamente odiarme.
Y es que esta soledad de radiadores, de boletos de avión y de tapones naranja en los oídos, comienza en cuanto vuelvo a guardar luto y en cuanto hace sentido casi todo.
Me estalló pues, la Bengala entre las manos y se parece a la resaca de siempre, a una melancolía sin masa y sin volumen, a la carie.
Lo sabía, lo sabía, repito entre dientes, mientras miro mi casa de madera volando por los aires.

miércoles, agosto 07, 2013

Pura desgana


No fué la edad ni la sed, fué la pereza,
no es el pan que no alcanza, ni los higos. No es el agua que apenas nos bebemos, ni las ganas de hablar y consumirse. No es la estufa de gas haciendo escarcha, no es el café aliñado con vinagre. Ni la edad de saberse encallecido, poderoso y amigo de prisiones.
No es esta habitación sin alacranes con su pared blanquísima y sus piedras.

Algunas tardes, tengo luz en el pecho y una gota de sangre resbala por mi oreja. No sé de suertes o de evangelios, pero la pereza me rescata y se mete bien dentro, ya sea en un ojo o en el aire. Funciona como llave, como herramienta de plata, como acierto. Es una apatía roja y vencedora, una humedad pajiza y agobiante.
Quien lo diría, al final es la pereza lo que me obliga, me levanta y me enfrenta al espejo.

domingo, junio 09, 2013

De cuando me importaba.

Aquí tengo tu foto
la he dibujado con el dedo y con tinta grumosa. La he paseado en un libro que también sin remedio, me ha roto el corazón. Aquí tengo tu nota con esa letra horrible de médico por correo, aquí tengo el plato de mentiras que te da por decirme para llenar un poco el silencio que flota cada vez que te cuento un secreto.
Tu foto se ha arrugado por el poco recato, por el poco cuidado que merece hoy día tu sonrisa.

martes, mayo 07, 2013

Bienvenida, o casi

Ya casi soy  experta en cambiar vuelos, en correr a la puerta, en seleccionar con frustración inmensa que objetos entrañables encierran mi equipaje. Y el día de hoy que ya es de noche y las ultimas dos noches que fueron días de huelga y de baños de espuma, me dejan la resaca sin esfuerzo del sábado que comienza tarde, a la hora absurda del hambre y de la tele.
Mi casa estaba tibia, cómplice, oscura y de brazos extendidos, y yo mas con ingratitud que agotamiento me olvide de mi otra casa, la del limonero y la hamaca, del sol en las ventanas y la chimenea de barro, la que debiera ser mi casa si me quedara corazón. El corazón que tal vez me dejé en una de las tantas colas que hice estos dos días, en los libros que olvidé, en la cara de asombro de mi padre, el abrigo blanco que no me cupo en la maleta o en alguno de los muchos cócteles de mezcal. 
En cambio me metí en la cama doce horas, sin pensar en nada de aquello, sin culpa y casi dichosa de estar por fin de vuelta.

lunes, marzo 11, 2013

Era solo agua



Tibieza al fin y al cabo,
de una mar antiquísima y conocida
frente a la que he sentido 
que puedo despertar aquí otros siete años
y que he ganado de a poco un sabor inocente
en estas mis papilas recien diferenciadas.

Sin hacer gran escándalo me propongo de a poco
terminar con el llanto
que se pierde en un mar
que molecularmente,
 en historia y secreto se le parece tanto.

jueves, enero 03, 2013

Tercer

                             Para Yan, que con una pregunta pequeña y sin malicia,
me vino a recordar que ya va siendo hora.


Sólo porque la niebla rodea las ventanas de mi casa, levantando la nieve que el año nuevo trajo. Porque viejos remedios van de a poco surtiendo efecto de alcanfor y de campanas.

Sólo porque hoy toca hacer nuevos propósitos que para mi son viejos e incumplidos. Incumplidos por mí que cumplo nunca nada, que lloro y que traiciono y luego duermo y apago. Sólo porque este dia necesito como pocos de un pretexto que sirva, porque los que tengo ahora no dan ya más de sí. Mi lista es mas bien parca pero hoy me sabe enorme e imposible:

Levantarme temprano cada segundo dia.
Aprender un idioma y desaprender otro.
Ganar el pan como antes, como siempre, como nunca.
Disculpar la pereza, el silencio y la muerte de mi mejor amigo.

Y me queda uno, último y guardado, que conjuro minúsculo para no importunarlo, que sera para mí sólo cuando lo sea.

domingo, octubre 21, 2012

Una gota y media


A pesar de que he nacido la década que no correspondía, ni a esta inquietud ni a toda esta desidia. A pesar de que vuelvo neciamente los viernes con puntualidad ajena a buscar el placer que siento perdido. A pesar de que duermo sin ayuda de culpas, sin pastillas, justamente las noches que no lo necesito.  Y de que me acuesto diez veces antes de poder por fin respirar,  sigue costándome muchísimo trabajo  dormirme,  sólo  no pensar y dormirme.

Tomo las vitaminas y los golpes como si fueran gotas de algún remedio mágico y los ritos absurdos desbaratan la rutina de cada entresemana. Y a pesar de las luces de otro día en que he creído olvidarme del infierno, los párpados me duelen todavía algunas noches.
El ventrículo izquierdo, continua torturando con gotas de impaciencia el resto de mi cuerpo. Y sin mas esperanza tantas de-construcciones terminan escarbando con saña mi cartílago.

jueves, agosto 09, 2012

Las fotos en las paredes del Café Abel



Recibo a cuanta gotas noticias atrasadas,  la enredaderas han cambiado a un rojo violento y me he quedado sin trenes.
Van a cerrar el bar de la esquina y una librería pequeña que han estado ahí por casi 80 años para poner un supermercado, y como protesta los vecinos han instalado un jardín con bancas y flores en el camellón de enfrente, ñoñísima isla verde con volantes enmicados y arbustos incipientes de colores.  Y desde la terraza del bar, repleta los viernes por la tarde todos lamentan las barbaries de éste mundo.  Ahora voy a tomar ahí el café, solo por quitarme la pijama, por ver gente con abrigos y un poco por nostalgia, y mirando el pequeño escenario del sótano donde otros inviernos tocaban músicos de jazz, me da por extrañar los karaokes de los que nos echaban algunas madrugadas.  
Me gusta este segundo otoño ahora que no paso tanto tiempo pensando en el mundo que perdí y en mi equipaje y ahora que odio al vecino de enfrente con el que no he cruzado palabra y hay un bar de la esquina donde sentarse los jueves.
Todo está bien, todo estará mejor, prometen como siempre las paginasweb de autoayuda y el horóscopo, y en vez de hacer berrinche me digo que debería imitar a los dueños del bar de la esquina y sembrar flores inútiles y lindas en la pequeña donde ahora vivo. 

sábado, junio 23, 2012

Camino atrás y flores prensadas

Para aprender, continuar y levantarse. La felicidad depende del movimiento, del aire del camino dices.
Las preguntas vienen sólo de los pasos, de respirar, de mirarse los zapatos como espejos dices.
Preguntar y no olvidarse nunca de seguir caminando, sin pensar, sin dolores, sin espanto.
Cuatro líneas escritas por tu mano, en la libreta de mentiritas y de papel reciclado (tan tán).



miércoles, abril 18, 2012

Llena eres de gracia

La tristeza también se instala a veces/ la tristeza también es compañera/ capicúa y constante, hematoma adolece./ La tristeza también cuenta secretos/ de besos y de bailes, de tardes defraudadas/ y viene con lecciones y con noches de vino/ enseña que la vida puede pasar corriendo/ al lado de la silla donde uno esta sentado./ La tristeza camina tomada de mi mano/ se vuelve geomorfía, escribe en el cuaderno/ y abraza por las noche mi cuerpo derruido/ con hachas y agujones de muerte y de granito/ que la noche afilada despinta de amarillo.

martes, febrero 28, 2012

Plano de crujía

Hacen fila los barcos, los miro tras la ventana de este octavo piso. 
Con su mole de herrumbre manchada por el sol de puro blanco, muy educadamente esperan algo, uno tras otro, sin moverse, sin tocar tierra. Se saludan después de cientodoce dias de naufragio, de abstinencia y ayunos, de carne seca  y  pájaros.


Me tomo otro café para tener una excusa y seguir mirándolos. Imagino que se cuentan un poco las noticias de otros días, las ultimas tormentas, cuarentenas, aduanas, refugiados, el siguiente dragado. 
Yo junto ánimo para caminar de Estoril a La Caixa, mientras mis pies persisten sin decidirse entre raíces y alas. 
Los barcos impasibles, ahora le dan la espalda al Río de la Plata, a Veracruz, a La Habana. Los conozco de lejos, del muelle de un abuelo que tuve poco tiempo, de historias de gavieros y de steamers, de lágrimas de mar y de otras borracheras. Me cuentas que hacen fila a veces durante días, los barcos, esperando su turno para entrar a puerto. Yo agradezco muchísimo que tengas siempre animo y bajel para explicarme incluso estas obviedades.



martes, octubre 18, 2011

Semilla

Conciliar, poner agua en el vino, que es como despertar por la mañana: los ojos se despabilan y se vierten en llanto y en miradas, en luz blanca, en montones de intentos y en abulia. Comienzan lagañosos y de a poco, a ver formas encendidas. 
Así uno se despierta y así se descobija. Así comienza el día apresurado y frágil. Así, sí quiero, sí de pronto me despierto y te miro, sí te quiero y me quiero y dejo de mirarte.  Sí concilio sin angustia, sin agua y sin vino, sin arraigo y sin culpa.  Sí te quiero, recuerdo que despierto y un milagro  viene a tratar que deje de quererte.

domingo, agosto 07, 2011

Babay nube




Te enterré yo. 
Seguramente no lo hubiéramos pensado, ninguna de las tardes que pasamos construyendo canciones de llenos y silencios,  pasando de caminos y terceros.
Ya no me importa no, la suerte que ha corrido tu tristeza, tu indecisión ablandada de café, la coctelera que no llegué a estrenar como era merecido o que tengas ahora apenas puntos para poder leerte.
Por mi te puedes mudar con partituras y paraguas, al planeta de enfrente o quedarte a vivir en tu azotea.